martes, 21 de febrero de 2012

Neoclásicos #1: Roland L. & D. Blaze


Empiezo un nuevo hilo dedicado a presentar a creadores poco conocidos en nuestro país, por el que espero vayan pasando músicos, cineastas, pintores o pensadores cuyo trabajo haya recibido menos atención de la que hubiese merecido. No esperéis ninguno de esos absurdos "creativos" apesebrados de ARCO y similares: una de las tareas de este blog es intentar ampliar el contenido de la palabra arte, hoy monopolizada por una industria burguesa autolegitimada e inerte de la que hace años que no sale nada verdaderamente importante.
Abrimos fuego muy en nuestra onda, presentando a dos misteriosos productores de música electrónica de mediados de los 90, legendarios entre los seguidores del dark techno pero completamente desconocidos por el tipo de melómanos que componen su verdadero público potencial: D. Blaze y Roland L. podrían perfectamente compartir fans con Panasonic, Throbbing Gristle o Autechre, y trascender el reducido círculo de technoheads que les siguen y entre los que sus maxis son considerados totems sagrados en la historia del género. Su música va mucho más allá del banging 4x4 al que suele asociarse, y es en mi opinión el único colectivo de la historia del género que puede mirar de tú a tú a superdioses como Jeff Mills o Downwards.
El problema es que, pese a empezar a trabajar en los ya lejanos mediados de los 90, su ética fue siempre la del faceless techno bollocks: no hay fotografías ni información de ningún tipo (excepto un par de imágenes en un myspace administrado por un fan), no tengo constancia de ninguna entrevista o aparición pública, y el único dato que manejamos sus fans es que son alemanes. Esa opacidad sin duda ha jugado en contra de una mayor consideración de su trabajo, históricamente ninguneado por la crítica marymoderna pero de culto creciente entre los espeleólogos de cierta estética tecnológica y tenebrista. En la estela de los más elusivos productores de techno, han utilizado numerosos seudónimos (estrategia fantástica, aunque probablemente estéril, para despersonalizar su obra) de los cuales los más recordados son Obscurum (nombre bajo el que editarían sus temas más físicos y motrices) e Iesope Drift (con el que publicaban sonidos más introspectivos y estáticos). En la prensa anglosajona apenas se les ha aprestado atención de ningún tipo, pero su discografía es idolatrada de manera obsesiva en la Europa del este y, muy especialmente, en España, gracias en gran medida a la insistencia con la que Oscar Mulero pinchaba sus temas en la edad dorada del hardtechno.


La música industrial era en los 80 más una promesa que una realidad, en la medida en que las limitaciones técnicas de aquella seminal época impedían un desarrollo pleno de los fundamentos metodológicos propios de esta corriente: música repetitiva, sonidos tecnológicos abstractos, percusiones metálicas, zumbidos, y absoluta renuncia a cualquier referencia emotiva o sentimental. Los grandes iniciadores de esta escuela (Throbbing Gristle o Esplendor Geométrico) pecaban todavía de cierta tendencia a caer en el histrionismo, en exagerar innecesariamente el componenente oscurantista y nihilista de manera muy estridente, lastrando así un tipo de música que siempre quiso ir mucho más allá del punk del que nació. Los cassettes de Einstruzende Neubauten o SPK suenan hoy como meras boutades asustaviejas, todavía demasiado humanas, y sería en los 90 cuando la música industrial encontró su verdadera fuerza discordante: la frialdad radical, dejando atrás los gestos excesivos y profundizando en el componente estático, neruronal y contemplativo. El círculo que aparece en Finlandia alrededor de Mika Vainio será el que actualice con verdadero rigor y de manera retroactiva los cimientos de la música industrial, que ya en sus inicios aspiraba a radicalizar su condición de arte para el cuerpo.
Los seminales conciertos de Chris & Cosey y compañía buscaban hacer presente al cuerpo en la experiencia musical forzando los fenómenos fisiológicos de interacción con el sonido a través de subgraves extremos, zumbidos ensordecedores, texturas feístas y ausencia de melodía, en una suerte de deconstrucción del ritual rock mediante la poética dadaísta y futurista, filtradas por la potente cultura proletaria adolescente anglosajona. Esos primerizos experimentos de "música metabólica" (sonidos que interactuaban con el cuerpo y no con la memoria) fallaba sin embargo en su simplista concepción de la fisicidad de la música: la auténtica revolución llegará desde Escandinavia, donde Vainio y su círculo extremarán la abstracción del género añadiendo una sutileza impensable hasta entonces. Panasonic y sus grupos paralelos apostaban por zumbidos y chirridos fabriles, pero de manera obsesivamente repetitiva y rítmica, introduciendo pausas y silencios en las composiciones, reduciendo cada tema a su esqueleto, añadiendo un extraño componente introspectivo que, sin utilizar ningún tipo de guiño sentimental, derivaba en atmósferas lúgubres pero confortables, incómodas pero narcóticas, de un pathos indeterminable (hay quien, incluso, habla de sentido del humor en esos cadenciosos temas que recuerdan al rugido de una lavadora). Ese territorio intersticial entre la pura fisicidad, la renuncia a la sentimentalidad y el trascendentalismo espiritual es lo que más me interesa del techno. Y en ese sentido es como IMHO debe atenderse la obra de Obscurum e Iesope Drift.


Todos sus temas son monotracks: la repetición de un mismo loop secuenciado sin más variación que la de los filtros de las texturas, jugando con la superposición de capas de 4x4 y 3x4 pasos, y construídas con sonidos absolutamente artificiales, maquinales y no comunicativos. A los seguidores del indie dicho planteamiento les parecerá muy poco estimulante, pero se trata de una escuela creativa fascinante cuando uno empieza a apercibirse del misterioso lenguaje que subyace a tan hieráticaos manierismos. El siguiente paso en esta breve genealogía de la música industrial es el que darán estos D. Blaze y Roland L, que incorporarán los hallazgos del minimalismo industrial nórdico al cerrado código hardtechno. Sus contadísimos maxis son así mantras industriales siempre incómodos pero sugerentes, gélidamente impersonales y monocromáticos, rigurosamente monosecuenciales. En sus manos, lo geométrico (como ordenación del espacio acústico) muestra una desconcertante capacidad afectiva. Los mantras geométricos, el orden sostenido hasta el infinito, tienen una misteriosa cualidad narcótica que ha sido bien trabajada tanto en la ciertas tradiciones místicas orientalistas, como en el arte pop producido por los habitantes de la arquitectura moderna. Alguien debería escribir una fenomenología del orden geométrico, los efectos psicodélicos de las repeticiones planas, pues las secretas capacidades de la geometría para interpelar al cuerpo (desde la percepción hasta la acción) son asuntos fundamentales teniendo en cuenta que vivimos en topografías urbanas radicalmente geométricas.
Más allá de estas especulaciones, los discos de Obscurum, Iesope Drift y Mugon resultan seguramente insustanciales y vacuos en las primeras escuchas, pero empiezan mostrar su magia a medida que el oído se va haciendo con su lenguaje: una gramática oscura y opaca, inmisericorde y "a cara de perro", pero excepcional si uno se abandona a su belleza oblicua. Podéis haceros con estos discos sin mucho problema a través del soulseek, y existe un torrent muy completo con su obra completa (todas sus referencias en E-Com, Seico Corp y Exalt), que cualquier aficionado a la música electrónica debería conservar en la carpeta "superclásicos". De vez en cuando se especula con un posible regreso de este colectivo, cuya edad dorada tuvo lugar entre el 96 y el 99, pero mientras mantengan su insobornable silencio podemos disfrutar de una discografía de culto que supuso un peldaño fundamental en la construcción del lenguaje techno. Y si alguien quiere profundizar en los continuadores de esta escuela, puede husmear en el trabajo de Casual Violence, Ancient Methods u Orphyx, magníficos productores cuya obra no hubiese sido posible de no haber existido antes Obscurum e Iesope Drift. Os dejo con mi personal selección de lo que considero sus mejores clásicos.


















1 comentario:

  1. MUY BUEN ARTICULO/POST- SIEMPRE ME PREGUNTE PORQUE NO PASARON DE SIGLO - NO ERA MUSICA PARA TODOS LOS PUBLICOS - PERO ERA MUY IMPACTANTE A LA VEZ QUE ExperiMental e hypnotica- tengo algunos discos y suenan Jodidamente bien en la actualidad - AUNQUE LOS GUSTOS HAYAN CAMBIADO y sea todavia mas dificil de asimilar que en su época- (la calida era indiscutible a pesar de ser bastante monoritmico) LO Peor es que desaparecieron sin previo aviso, despues de demostrar su capacidad de creación, para irse convirtiendo en leyenda con el paso del tiempo.

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