domingo, 25 de diciembre de 2011

Posthumanismo #19: Facebook / Faceless

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Faceless Techno Bollocks

A mediados de los 90, durante la explosión del britpop en UK y el apogeo del grunge y el hip hop en USA, la entonces potentísima industria mediática musical necesitaba iconos, héroes, para llenar sus portadas. La cultura juvenil era un santoral con caras, nombres y apellidos, en la que no parecía encajar la ética faceless de la cultura techno que por entonces florecía en el subterráneo. La omnipotente globalización desplegaba su musuloso aparato ideológico mediante la necesaria producción de mitos pequeñoburgueses, papel que cumplían a la perfección (más o menos en contra de su voluntad) Kurt Cobain, Manu Chao o Bjork.
Mientras tanto, la escena techno crecía en silencio, sin fotografías promocionales ni código de vestimenta alguno, despersonalizando unos códigos comunicativos en los que primaba el sello discográfico por encima de cada productor, donde los nicks cambiaban de una producción a otra, sin entrevistas ni escándalos ni ideario aparente. Aquel modus operandi (en red, impersonal, invisible y comunitario) desconcertaba a los críticos musicales, que ante el aparente autismo de aquellos músicos, inventaron la ridícula etiqueta de

para referirse a la invasión de discos sin portada ni imagen alguna que proliferaban en las tiendas de música electrónica. Aquello de "los tres technores" no fue más que un penoso intento por parte de la prensa mayoritaria por dotar de rostros identificables a una cultura que, en realidad, era transpersonal y ajena a los códigos mitológicos del pop rock.

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Untergang de la modernidad burguesa

El pinchazo del capitalismo popular inmobiliario en el 2007 acabó, entre otras cosas, con la vigencia y legetimidad de la prensa musical, que hizo oídos sordos al estado de ánimo de lo que entonces era su público (jóvenes urbanos de clase media), cuyo nivel de vida y perspectivas de futuro se precipitaban al vacío. Mientras miles de veinteañeros empezaban a enrolarse en asociaciones de todo tipo, las estrellas rock del momento (Arcade Fire, Animal Collective, Muse...) seguían exprimiendo un universo estético obsoleto y todavía deudor de la ideología del yo personalista: canciones de amor, soledad urbana, romanticismo individualista... Ninguna canción pop o rock quedará para la historia como "el himno de la crisis", ni siquiera en los países donde ésta está siendo más virulenta.

Untergang de la cultura pop.



El NME o el Rockdelux seguían operando como si aquí no hubiese pasado nada, obviando el nuevo asociacionismo reticular, global, postpolítico y mestizo que hizo del anonimato su santo y seña particular, y que crecía en los márgenes del sistema. V de Vendetta, Baudrillard, Matrix, 1984 o la cultura hacker habían ido calando poco a poco en un inconsciente colectivo que hizo suya la ética de los teóricos de la sospecha, en un mundo lleno de trampas en el que los grandes medios de comunicación habían mutado en algo más que aparatos propagandísticos: la juventud había aprendido que vivimos en un panóptico planetario, ante cuya vigilancia perpetua sólo cabe la estrategia de la invisibilidad.
Cambio de paradigma.

Anonymous is the new cool.


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Como suele ser habitual, los grandes grupos mediáticos intentan encontrar nombres con los que apropiarse del nuevo zeitgeist sin apercibirse de la cuestión de fondo, seguramente demasiado radical como para poder ser fagocitada por la pequeñoburguesía de centro comercial. Se intenta proponer las máscaras que utilizan Daft Punk como ejemplos del nuevo espíritu impersonalista, pero yerran el tiro: Daft Punk son ante todo una firma, y por tanto por mucho que jueguen a la mascarada distan mucho de ser auténtico faceless bollock techno. El auténtico paradigma del modus operandi anónimo serán la gente de EQD (exquisito label alemán de techno puro, que presentan sus discos sin más información del número de referencia del sello, aunque todos los fans saben que es la plataforma de Rene Pawlowitz), la saga Anthient Methods, Trasversable Wormhole o Redshape (DJ que ha hecho de su careta roja todo un símbolo generacional), que actualizan el ideario subversivo de Underground Resistante (sello pionero del techno de Detroit) o e-com (misterioso y respetadísimo colectivo alemán de techno industrial). Por no hablar de la amplísima población de productores anónimos que conforman la escena que es, por ética y estética, la evolución natural del pathos techno: el grime, el 2step.
El que quiera más información sobre estos procesos, tiene mucha información, referencias y links en un interesante artículo de Richard Brophy que podéis encontrar



( La maleta de Rrose, aquí )

Si en los 90 el epicentro cultural de la escena techno (como espacio de la multitud anónima, impersonal y transpolítica) eran las raves, ahora mismo sus catacumbas están en internet y en minúsculos clubs de centroeuropa. Habrá quien les acuse de apolíticos, pero su estrategia es la actualización del ideario que en su día originó los primeros Love Parade (que, recordemos, surgieron de la mano de neo-situacionistas, para luego ser fagocitados por la maquinaria capitalista), y que no dista mucho de aquello que afirmaban The Clash: salir a la calle y bailar es un acto político potencialmente revolucionario.

En cualquier caso, el techno no es música revolucionaria, al menos no en el sentido de la canción protesta. A diferencia del trabajo de los viejos cantautores de izquierda, no hay dialéctica en los monotracks, son discos que ni ofrecen proclamas o consignas, ni se producen en contra de nadie: son actos puramente afirmativos. Afirmación de la potencia expresiva y política del cuerpo, del rito social como acto asignificativo, de la obsolescencia de los códigos estéticos identificativos (no hablamos de un tribu urbana), del arte como sensación y sensualidad, sin rostro, unemotional.



6 comentarios:

  1. Pues sí; al convertir las diferencias en nichos de mercado... el capitalismo la ha cagado.

    ¡Viva la singularidad!

    http://www.youtube.com/watch?v=cNpxqda8CCM

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  2. Gran link!!! muchas gracias arte.
    Dejo este link por si a alguien se le ha escapado:

    http://sinreaccionaparente.blogspot.com/

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  3. Mensaje para C H I K I

    http://www.psikeba.com.ar/articulos/JV_el_caso_henri_lefebvre.htm

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  4. "If the world´s so small, that we can never get away from the sprawl. Living in the sprawl, the dead shopping malls rise, like mountains beyond mountains and there´s no end in sight i need the darkness. Someone, please cut the lights!"

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  5. La letra de Arcade Fire sigue el paradigma de la "canción protesta": ofrece una queja, pero no una solución. En realidad enuncia la obsolencia de su propio canon. Me recuerda a lo que decía Alice Cooper en el estupendo documental "Metal": en los 80 los fans de los Smiths actuaban como "malditos", sólo eran capaces de hablar de tristeza y desencanto, mientras que los fans del heavy metal producían una alternativan, construían un disurso afirmativo, un universo estético y vivencial propio, no se limitaban a "quejarse".
    Esta tarde iré a Coruña, vos timbro en Rua del Percebe a ver a qué andáis, golfos!

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  6. Yo creo que más que una queja creo que anuncia el final de un modelo presuponiendo la reutilización de todas esas montañas de malls abandonadas. Y mientras espera el inevitable final, se dedica a disfrutar de la musica en la oscuridad de la nocturnidad. Ya ves, todo depende de con que lente se mire.
    Timbra, timbra...

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