jueves, 23 de septiembre de 2010

Arte Emergente #5: Grotesque


Hace unos días, zapeando frente a un bol de palomitas, apareció en mi televisión el legendario Jose Luís Rodríguez “El Puma haciendo su hipnótico show en Luar (un programa de la TVG cuyo público se compone mayoritariamente de agro-marujas octogenarias). Nunca me había tomado la molestia de prestar atención a este personaje (al que siempre he considerado, simplemente, una mayúscula horterada) pero cuando uno observa con un poco de atención sus maneras sobre el escenario, su gestualidad, su forma tan “masculina” de entonar las canciones, sus miradas seductoras, ese peinado con horribles mullets, la camisa semi desabrochada… en su extrema falta de buen gusto, en su delirante manejo de la seducción, en su obsoleto sentido de la estética, en su vulgaridad de galán latino, “El Puma” es un item antropológico de primer nivel. Semejante sucesión de incorreciones estéticas, de vulgaridad, de teatralidad mal entendida, es digna de estudio. Al fín y al cabo este señor tendrá Internet, ha viajado mucho, no puede ser un “ignorante”: si es como es, si actúa como actúa, se debe a una militancia de sí mismo, porque de verdad cree en lo que hace. Tiene mucho mérito seguir siendo esa cosa bizarrísima que es “El Puma”, en los tiempos de Juanes y Carlos Baute, buenrollizado el uno y metrosexualizado el otro. Todo un Luís Miguel, antaño el tótem de cierta vulgaridad hispanoamericana extrema, se ha reconvertido en un impersonator de Sinatra, ha devenido “chic”, se ha rendido al sentido social de la elegancia. El Puma no, el Puma sigue fiel a ese estilo que lo ha hecho tan hortera, tan extraño y tan singular.
Él es lo contrario a la sutileza: sus cartas están todas encima de la mesa, no hay nada escondido, no hay mensaje subliminal, no hay subtexto. Todo está sobreactuado: es un personaje grotesque.


Cuando vemos un slapstick (comedia gestual del cine mudo, a lo El gordo y el flaco) nos llama la atención lo innecesariamente exagerado que resulta todo. Las bromas son gesticuladas con ademanes enfáticos y muy acentuados, para hacer reír al personal hacia falta recurrir a elementos tan poco sutiles como bofetones, caídas extremas, tartas en la cara… A medida que el cine cómico evoluciona, sus formas se van haciendo más suaves, más sutiles: los chistes tienen más de un nivel de lectura, los gestos son cada vez menos enfáticos, se contiene la exageración teatral. Así, hasta llegar a las gélidas comedias de Aki Kaursmaki, extremadamente sutiles en las que uno no sabe si toca reír o llorar. La comunicación a través de signos, a medida que pasa el tiempo, va haciéndose siempre más sutil, y por eso el cine o la música antigua nos parecen tan exageradas, tan sobreactuadas: la evolución de la semiótica del arte impone la contención, tender a sugerir más que a mostrar, limar los códigos, introducir subtextos. Una peli como “Sin perdón” es mucho más austera y sutil que cualquiera de John Ford, aunque ambas tengan el mismo contenido épico. Es una cuestión de formas de comunicar: cuanto más se sobresignifique y enfatice, más tenderá a lo grotesque.

Hay gente sin embargo que prefiere no evolucionar, no “sutilizarse”, mantener los viejos signos sobreactuados. A eso es a lo que llamo “grotesque”, a la sobreactuación. Es exactamente lo opuesto a la elegancia, que es el arte de la contención y la sutileza, de limar los signos hasta que éstos sean invisibles pero igualmente perceptibles.
“El Puma” es grotesque, de eso no cabe duda. También Rocío Jurado, o Camilo Sesto (genial emperador del género), o el heavy metal en su conjunto. El porno. Elvis en Las vegas. Cristiano Ronaldo. Frank Gehry. Pura exageración y sobresignificación de las formas, renuncia a la contención, la insinuación o los dobles sentidos. Son fenómenos culturales que no han “evolucionado” conforme al conjunto de la sociedad mayoritaria, que se han quedado en formas que a muchos nos parecen ridículas, vulgares y feas.
Pero no hay que leer lo grotesque como necesariamente negativo: muchos artistas lo utilizan conscientemente, lo buscan y lo manejan con verdadera maestría. Alguien como Jarvis Cocker en la época del “Different Class”, con aquellas pintas de nerdo malamente elegante, con ropa de Tony Manero y peinado de adicto a la nicotina y los karaokes, flirteaba con el grotesque y le daba un uso poético: la lírica del perdedor obsoleto que no sabe ser otra cosa, que no entiende la elegancia y pese a todo sigue buscando su lugar en el mundo. Las comedias de los Farrelly son conscientemente grotesque, es humor zafio y de mal gusto, exagerado y delirante, un poco en la onda de ese “post-humor” chanante que no es otra cosa que reírse de los mecanismos mismos de la risa.
Lo grotesque no es lo mismo que el kitsch, que siempre implica una mirada soberbia, de "reirse de" más que "reírse con". El grotesque admite otros estados de ánimo, y en cierto modo siempre tiene un algo de melancolía.

En el futuro, todo lo que ahora nos gusta nos parecerá grotesque (quizás no a nosotros, pero seguramente sí a las generaciones por venir), porque a medida que los lenguajes sigan evolucionando y siendo cada vez más sutiles, lo que ahora nos parece elegante, pasaremos a verlo como sobreactuado, exagerado, vulgar. Hoy en día, la etapa inglesa de Hitchcock nos parece ya grotesque, porque utilizaba un lenguaje que se ha quedado obsoleto, demasiado ingénuo, demasiado exagerado. Incluso en “El séptimo sello” hay una cierta ingenuidad formal, muy grotesque. Hasta cierto punto, todas las catedrales románicas y góticas son grotesque (la simetría, los pináculos, los rosetones, la pompa y el sentido del espectáculo… hoy en día es impensable producir algo tan ingénuo). ¿Quién sabe? A lo mejor en el futuro, la casa Farnsworth, o Herzog y De Meuron, incluso Rem Koolhaas nos parecerán sobreactuados, ingénuos, grotesque.
A mí por ejemplo, todos los blogs que voy cerrando me parecen grotesque. Va muy rápido, es un virus que contagia cualquier forma de comunicación, las envejece a medida que desnuda sus mecanismos, el paso del tiempo es grotesque. Quizás hay que hacer como el Puma: si no puedes con él, únete a él. La única alternativa posible a ese tópico que exige renovarse o morir.

5 comentarios:

  1. Sí,todo es grotesco, salvo el orgasmo.

    http://www.youtube.com/watch?v=YHct-8Z2QEg&feature=related

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  2. creo que arte se te está insinuando

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  3. Yo me insinúo a todo el mundo. Unos responden y otros no.

    De todas formas eso del orgasmo lo dice un tal Savater: "nadie se ríe durante el orgasmo". Y simplemente retomé la frase y busqué en Youtube si Fellini (el director que más ha tratado el tema de lo grotesco) tenía algo al respecto. Encontré algo y lo lanzé para estimular un poco más a Observer (y supongo a algun@s otr@s). Como él (Observer) hace con nosotros, claro.

    Por cierto, Anónimo, ¿tú qué insinúas? (al menos enlaza una canción, una foto, un texto, un sexo).
    ¡Insinúate!
    ¿Qué clase de anónimo eres que no transgredes las leyes de la identidad para liberarte de la autocensura?

    De todas formas, gracias Anónimo por pincharme en el culo. Has conseguido que dé un saltito. Porque un saltito siempre es el ensayo de un triple mortal sin red. Cuando llegue el momento -y la necesidad- claro.

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  4. Carallo!: cómo está el patio.
    Los anónimos son un coñazo. Arte, no te justifiques que no merece la pena.
    Bueno, C, después de un día muuuuy ajetreado con la mercancia: si todo sale bien bajaremos (si no hay novedad) el finde del 16 de octubre. Repito, sino surge nada, que en esta época tan atolondrada para mí, es fácil.
    Qué tal gonjaporro?
    Si quieres subir tú antes a chapar pulpo al san froilán y a chapar unas absentas, nos haría mucha ilusión.
    Bicos.

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  5. Pues la verdad es que no me acordaba de Fellini, efectivamente él sabía usar muy bien las sobreactuaciones y el histrionismo. De todos modos, creo que no me gustan tanto sus pelis más delirantes (satyricion, casanova, e la nave va...)como 8 1/2, que es mi favorita suya por esa fotografía tan increíble. creo que Fellini al final tiró por su veta más barroca, pero yo casi prefiero sus films más contenidos, tipo 8 1/2, dolce vita, cabiria...

    Los anónimos que no falten!!! cada uno anima el cotarro a su manera

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