miércoles, 7 de marzo de 2012

Neoclásicos #5: Olga + Jozef



1. De pueblo is the New Cool

El curator de este blog es de pueblo, así que no se echen las manos a la cabeza si dedico un post a cantar las bondades de un grupo tan agañanado como son Olga + Jozef, combo eslovaco dedicado al dark techno más zapatillesco. Siendo como somos recelosos de toda sociología, no nos atrevemos a proponer una hipótesis cultural para explicar el éxito del hardtechno en el mundo agrario gallego, pero lo cierto es que por estos pagos el campesino adolescente acostumbra a disfrutar del techno duro con la misma pasión con la que sus equivalentes urbanos idolatran a Extremoduro o Soziedad Alkoholika.
Los gatos de ciudad quizás supongáis que en las aldeas el personal se pasa el día empacando trigo, ordeñando vacas y buscando esposa en televisión, pero os sorprenderíais de lo desmadradas y drogainómanas que son las fiestas en territorio rural: aquí en my hometown he asistido a situaciones tan yeyés como raves campestres donde los mozos nativos bailoteaban histéricamente a Surgeon en pleno tryp de setas monguis, afterhours pastorales al ritmo de lo último de Alemania, o chateos en Myspace debatiendo si molan más Andrew Richley o Basic Implant. La escena techno es enorme en el rural hispanistaní, y no es casual que hace unos años pudiésemos disfrutar en directo, en un mismo verano, a Jeff Mills, Oscar Mulero, Regis, James Ruskin o Ben Sims. Galicia y Asturias gozaron en tiempos de gigantescos colectivos de technoheads, y de hecho el club ovetense La Real se cuenta entre los más legendarios del planeta dedicados al bombo infernal.
Ahora que la globalización de sprawl colapsa, no me cabe duda de que las idiosincrasias de pueblo serán pronto consideradas lo más cool entre los marymodernos, así que no está de más recordar a algunos de los mayores totems de la subcultura agro-techno.


2. Selección Natural

Casualidad o no, entre el 2002 y el 2008 se producía un imparable ascenso del capitalismo a base de chutazos de dinero fiat, mientras el techno vivía su época más oscura y minoritaria. Justo antes de la quiebra de Lehmann, la escena hardtechno parecía languidecer hacia su desaparición, mientras los modernos desertaban de la música electrónica y se pasaban al rollito fashion rock de la mano de Strokes, Libertines o White Stripes. El hundimiento del viejo techno parecía tan imparable, que incluso algunas de las grandes estrellonas del ramo renegaban de su pasado zapatillero y se apuntaban a la absurda moda del "minimal" (que en 2012, por fín, parece haber terminado para casi siempre). Antiguos brutánganos como Adam Beyer o Marco Carola dejaron de pinchar techno duro y flirteaban con el estilo cursi y perfumado de sellos como Kompakt o Perlon, mientras en las aldeas seguíamos dale que te pego entusiasmados con el techno más asilvestrado.
Oscar Mulero y Christian Wünsch, nuestras más afamadas y respetadas estrellas hardtechno, editaron entonces la serie de maxis "Selección Natural", broma darwinista con la que parecían enorgullecerse de su fidelidad al techno auténtico mientras muchos traidores abandonaban el barco cuando éste parecía hundirse. Fueron años complicados para los DJs fieles al 4x4, cuando apenas se editaba material adecuado para ambientar las fiestas agro-techno o los cada vez menos abundantes clubs urbanos. Por fortuna y como suele ser habitual en estos casos de aparente decadencia, la llama del techno puro se mantuvo viva gracias al trabajo de representantes tan queridos por los fans como James Ruskin, Function, Radial, Takaaki Itoh, Go Hiyama, los propios Mulero y Wünsch, Reeko, Fanon Flowers y por supuesto Dios Regis. Pese a la sequía de discos, en este período se produjo el apogeo del offbeat, variante del darktechno caracterizada porque los monotracks se construían sobre bases sincopadas.
En España nunca hemos sido los primeros en nada, pero lo cierto es que en aquella época la escena techno nacional era probablemente una de las más potentes del mundo: Mulero publicaba en Tresor, los sets de los DJs spaniards volaban entre los fans europeos, nuestros festivales atraían multitudes y el mismisimísimo Surgeon editaba su lengendérrimo homenaje "La Real". Reinábamos de un modo imperial que no se recordaba desde los tiempos de Isabel y Fernando, y sólo otro lugar del planeta gozaba de un nivel de calidad techno equiparable: la Europa del Este, mayormente Eslovaquia, gracias al círculo formado por Kre, Hu, Boss, Rumenige, Loktibrada o Vlasta Drahokoupil, una brillantísima escena de techno macarra y muy potente cuyo epicentro era el grupo y sello Olga + Jozef.



3. Palicavonzvreca / Olga + Jozef

No hay mucho que decir sobre Olga + Jozef, pues siguiendo la costumbre del faceless bollocks techno, no hay entrevistas, críticas interesantes o fotografías promocionales que puedan aportar alguna pista sobre la historia y desarrollo de su labor profesional. La versión oficial (a.k.a. Discogs) afirma que en realidad O+J es uno de los seudónimos utilizados por Dalibor Kŕč, el cabecilla indiscutible de la escena eslovaca, pero bajo ese nick se han editado trabajos que probablemente hayan sido producidos a cuatro manos con su colega Juraj Tokár a.ka. Rumenige. No hay más que ver las escasas fotos que circulan por ahí para constatar que se trata de chavales de lo más sencillos, absolutas antiestrellas conforme a la ética y la estética tehno, pero no cabe duda de que poseen un talento envidiable del que dan buena cuenta sus discos en los sellos Policavonzvreca y Olga + Jozef, todos ellos de una calidad media altísima.
Se trata de música de baile tremendamente intensa y feroz, aparentemente violenta pero sutilísima en su manejo de los timbres y compases. Monotracks afilados como un cuchillo, que suenan a maquinaria industrial, zumbidos urbanos, percusiones metálicas y secuencias más sólidas que el hormigón. Agro-techno de primerísima calidad, que combina momentos decididamente bailongos con cuidados tracks experimentales que modernizan la estética macabra y trascendentalista de la vieja música industrial: amelódica, repetitiva, marcial, hiperdensa y desafecta . Belleza incómoda, salvaje y ambigua, excelente metáfora del encanto selvático y extraño de las ciudades (y las aldeas) en las que nos ha tocado vivir.
Interesados pueden husmear en cualquiera de las referencias de Olga + Jozef y Palicavonzvreca, todas ellas intachables, y desde ahí seguir investigando en sellos paralelos de la escena eslovaca como Numb o Antidandruff. Voilà algunos temas:











Cierro con los dos remixes de su trabajo que se encuentran en mi canal de youtube, y que considero de sus mejores piezas. El rework de Funtion es una rarísima pieza de techno analógico y dislocado que muchos recordarán por las sesiones de Steve Bicknell de principios de los noughties. Y el de Regis, extraído del legendario Olga + Jozef #5, es uno de mis temas favoritos de todos los tiempos, un escuetísimo haiku construído con soplidos y percusiones filtradas, magistral en su manejo de la capacidad emotiva del ritmo desnudo. Una cancioncita esencial y escalofriante en el contexto de la música repetitiva.







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