domingo, 7 de agosto de 2011

Posthumanismo #4: Sloterdijk para arquitectos



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La Endofobia del Arquitecto
(modo ironic: on... o no)


Los arquitectos son gente muy trabajadora, su profesión requiere una dedicación absoluta y la necesidad de estar al día les obliga a seguir constantemente estudiando nuevas tipologías, normativas, herramientas y materiales: esta es una disciplina que obliga a mantener el I+D intelectual en constante ebullición, en un nivel de concentración enfermizo. Quizás de ahí deriva la aterradora endogamia entre ellos (el 90% de mis colegas tienen como pareja a compañeros de profesión), y sin duda por ello suelen estar ensimismados en un universo muy cerrado y predecible. Un arquitecto nunca te sorprende intelectualmente, sus ideas son las de siempre y están más que consensuadas... en esencia porque no tienen tiempo material para enriquecer su visión del mundo bebiendo de otras disciplinas. Ello ha derivado en una uniformización de la profesión y de los proyectos, que ha devaluado mucho el aparato intelectual del ramo: la ausencia de heterodoxos y marginales hace de este trabajo uno de los menos estimulantes de entre las profesiones creativas. Todo ecosistema necesita un reservorio de variabilidad (por pura lógica darwinista, el pluralismo es lo que permite la supervicencia de las especies, al manener siempre viveros alternativos para cuando colapsa la raza mayoritaria), y esa carencia empobrece mucho la arquitectura. Por desgracia, no hay diferentes arquitecturas, sino una sola que funciona unísonamente, y cuando ésta fracasa, cae con todo el equipo.
En consecuencia, sus gustos suelen ser muy homogeneos, hilarantemente fieles a aquello que contaba Bourdieu en La Distinción: al arquitecto le gusta, siempre e indefectiblemente, aquello que la sociedad burguesa considera "de calidad". Van al cine a verse sus pelis de Wes Anderson y Woody Allen, escuchan pop electrónico modernito y/o rock auténtico de la cuerda de Arcade Fire, su diseño gráfico es "cool", se visten al más puro estilo clásico contemporáneo... Y leen lo que en cada momento va tocando leer. Hubo un tiempo por ejemplo en el que las revistas del ramo citaban constantemente el "Mil Mesetas" (de un modo completamente superficial y sin haber comprendido para nada lo que está explicando ese libro,IMHO), otras temporadas ha sido Paul Virilio el escritor más hot, y siempre tienen cerca algún librillo de sofistas de pseudoizquierda como Bruno Latour, Gilles Lipovetzky, Marc Auge o Zygmunt Bauman. El fondo de armario de sus bibliotecas, por otro lado, acostumbra a ser ejemplo de la Corrección Intelectual más absoluta y no faltan los Cortázar, Unamuno, Dostoievski, Auster o Grass. ¿Me dejo algo? Ah, sí! Antonio López, Chillida, Won Kar Wai, Juan Cruz, Haneke, sociología progre de la cuerda de Izquiaga, Apple, Radio 3, Azul oscuro casi negro... Walking clichés.*

Este arquetipo que acabo de describir se cumple en un alto porcentaje de los casos, o al menos entre los arquitectos de éxito: el arquitecto es por definición burgués, porque su trabajo está financiado por el capitalismo keynessiano (sector público y alrededores), de ahí que sepan quienes son Stiglitz, Krugman y Arcadi Oliveres; por otro lado, para legitimar su profesión frente a otras más resolutivas como aparejatas o injinieros, el arquitecto debe gafapastear de manera muy visible, porque supuestamente es él el que aporta el toque intelectualo y culturalo a los edificios.

He olvidado una característica fundamental de los arquitectos: somos muy vanidosos y siempre nos ponemos verdes unos a otros. Supongo que eso explica el tono cínico de este párrafo, pues en muchos sentidos yo soy como cualquiera de ellos. Un cliché burgués.
En fín, lo mejor será cerrar este epígrafe acudiendo a un concepto que acabo de descubrir, y que describe perfectamente esta connatural tendencia de los arquitectos a despellejarnos unos a otros; este concepto es la


y todos lo ejercemos en mayor o menor medida.

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* Esta condición burguesa de los arquitectos ha quedado más que evidenciada en su peripatético comportamiento durante la "crisis": como pollos descabezados, han pretendido mantener la compostura de clase media renunciando a cualquier atisbo de lucha de clases, lo cual resulta paradójico teniendo en cuenta de que se trata de uno de los colectivos más golpeados por el colapso capitalista. Esta servidumbre (por omisión) para con la mano que les da de comer, ha servido al menos para borrar cualquier espejismo de "sentimiento colectivo" en la profesión, desvelando las vergüenzas estructurales de unos profesionales demasiado acostumbrados al pesebre como para alzarse como voz discordante. Paradojas capitalistas: en esta profesión no hay diversidad de pensamiento, pero tampoco espíritu de grupo. Y en este apunte, el modo ironic está completamente off.



Superstars of Posthumanism
(Sloterdijk es nuestro Lady Gaga)

Toda esta parrafada viene al hilo de uno de los penúltimos descubrimientos de la prensa arquitectónica, que casualmente es la mayor estrella mediático-burguesa del posthumanismo: el señor Peter Sloterdijk, un filósofo alemán muy comentado (no sé si en la misma medida leído) en las revistas marymodernas de fotos de edificios. Como siempre en estos casos, la aparición de alguien como él en la Pasajes o El Croquis resulta de lo más desconcertante dada la densidad del discurso de este caballero. Quiero decir: sin tener muy claro lo que dicen Nietzsche o Heidegger, leer a Sloterdijk es equivalente a leer un texto chino sin traducir, porque la obra de este pollo es filosofía dura. Ello produce situaciones de una comicidad a la altura de cuando los arquitectos descubrieron "El pliegue" de Deleuze y lo único que supieron deducir de ese libro... fue incluir pliegues en sus proyectos. Con Sloterdijk sucede lo mismo: habiendo editado una famosa trilogía titulada Esferas (Burbujas, Globos y Espumas), la interpretación literal del texto que han hecho los arquitectos ha consistido en... edificios burbuja, edificios globo, y edificios espuma. En ese sentido, los arquitectos resultan muy entrañables, porque son incapaces de apercibirse del sustrato metafórico de este tipo de modelos filosóficos, y lo interpretan todo como si esas figuras espumosas fuesen literales: diríase que si a un arquitecto lo mandas a freír espárragos, lo que hará será, literalmente, freírte unos trigueros. Al estilo El Bulli, eso sí :-)

¿Son estos los globos de los que habla Sloterdijk?
Todavía humanos, demasiado humanos

En cualquier caso, muchos de esos loquísimos edificos espumosos son muy interesantes y frescos, lo cual es de por sí aplaudible independientemente de que su punto de partida intelectual sea discutible. Todo lo que implique diversidad (y un punto de locura) en arquitectura, bienvenido sea... ¡y alabado sea!


Pero no quería hablar de Sloterdijk por su sana capacidad de animar las fantasías formales de los arquitectos, sino en virtud a su ya mencionada condición de superestrella del posthumanismo, que me tomaré la libertad de cuestionar. Por una serie de razones que procuraré exponer, este filósofo es infiniamente más respetado y conocido (al menos en la vieja Europa) que otros ideólogos más potentes pero menos académicos como puedan ser Jeremy Rifkin o el mismísimo Nick Land. A diferencia de estos pensadores todavía marginales a la cultura oficial, los libros de Sloterdijk se estudian en múltiples universidades, son reseñados en Babelia, se encuentran sin problemas en la FNAC y son, en definitiva, tomados en serio. Lo cual podría resultar sorprendente: en sus textos ha flirteado con la eugenesia, con ideas totalitarias, ha tenido más que palabras con toda una institución como Habermass, y aparentemente recupera el carácter más aterrador, virulento y antihumanista de Nietzsche: ¿cómo es posible entonces que haya llegado a dirigir la cátedra de la Universidad de Karlsruhe, y a ser un best-seller filosófico? Pues muy sencillo: porque su pensamiento es mucho menos radical de lo que se suele considerar.
Para explicar esta consideración personal, parto únicamente de su "Normas para el parque humano" (el único texto suyo que he leído íntegramente), una breve conferencia suya en la que desarrolla su peculiar análisis crítico de la ubícua Carta sobre el humanismo de Heidegger, en un tono supuestamente provocador y asustaviejas, sin aportar nada (IMHO) al orginal heideggeriano, pero con un tono suficientemente cool como para que el texto en cuestión le haya encumbrado como apostol del (falso) posthumanismo. Y si digo "falso" es porque su pensamiento, tan aparentemente valiente y desprejuiciado, nace en el fondo de la nostalgia por el hombre, que según él ha fallado, y para el que busca subterráneamente una reformulación. Esa virulenta pero secretamente melancólica crítica al humanismo, es lo que le ha dado tanta popularidad en el mundo académico, porque a la postre su trabajo es tremendamente continuista (en el fondo, la forma y los fundamentos) con la modernidad. El verdadero post humanismo es, o debiera ser, otra cosa: una ruptura, y además una ruptura alegre, confiada y optimista. No un fracaso, sino un paso hacia adelante, afirmativo, multidisciplinar y metafilosófico.

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Dejo el tema, porque no conozco lo suficiente el trabajo de Sloterdijk como para dar palos a ciegas. Lo que sí he leído es mogollón de papers escritos sobre él por el muy mediático Adolfo Vásquez Rocca, un crítico que me encuentro cada dos por tres porque parece ser la máxima autoridad en castellano sobre posmodernidad; los que queráis todo tipo de análisis, valoraciones, críticas y contracríticas sobre Sloterdijk y similares, lo tenéis muy bien listadito aquí.
Yo me voy corriendo a seguir el hundimiento del capitalismo, que podemos disfrutar en tiempo real en el internet: nuestra parte humana seguro que estámuy nerviosa ante estos eventos catastróficos, pero otras dimensiones de nuestro ser se permiten la insolencia de disfrutar del espectáculo, palomitas en mano.


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2 comentarios:

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  2. SUPERSTARS OF POSTHUMANISM Y SLOTERDIJK PARA ARQUITECTOS
    "PERO TU A ESTO LLAMAS ARTE"
    SUPERSTARS OF POSTHUMANISM Y SLOTERDIJK PARA ARQUITECTOS
    Notables, agudos y certeros las Notas:
    - Posthumanismo: Sloterdijk para Arquitectos
    - Superstars of Posthumanism
    (Sloterdijk es nuestro Lady Gaga)
    Recomiendo con entusiasmo su Lectura !
    Felicitaciones al Blog y sus autores - que hoy a migrado a "LA INDUSTRIA DEL PLACER".
    Les saluda con buen humor, -el "mediático crítico Adolfo Vásquez Rocca [...] parece ser la máxima autoridad en castellano sobre posmodernidad-..
    Saludos
    Adolfo Vásquez Rocca PHD.

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