sábado, 6 de noviembre de 2010

Acontecimiento, signo, sensación #2: Trampas y cartones


"Scott Pilgrim contra el mundo", Edgar Wright 2010
"Salvame diario", Telecinco
Bueno, me atrevo con otro comentario sobre la misma película, dejando de lado la homilía del progre resentido para centrarme en aspectos más prosaicos, uséase lo morfológico: la peli tiene su interés a nivel lingüístico, porque utiliza un sistema semiótico digital que si bien no es nuevo, pocas veces se había utilizado con tanta profusión en un mismo film. La estrategia de partida es la siguiente: inundar cada escena, cada plano, con abundantes efectos digitales explícitos e integrados en la narración, como asumiendo y fortaleciendo el hecho de que la imagen cinematográfica no es sólo lo filmado, sino también (y cada vez en mayor medida) la edición digital como connotación y amplificación de la relación entre cognición y subjetividad. Es decir, se renuncia al viejo fundamento del séptimo arte según el cual los films eran esencialmente grabación y secuenciación de espacio-tiempos, para incluir en su retórica la manipulación de la imagen, renunciando por tanto al principio de realidad: lo que vemos ha abandonado la pretensión de ser "realidad filmada" para asumir su condición de artificio. Los efectos especiales, el uso del croma y los aditivos de photoshop ya no se "disimulan" pretendiendo diluirse en una sensación realista, sino que sin complejos ejercen su naturaleza artificiosa: "lo real" ya no se remite únicamente al monopolio de su condición extensiva y métrica (lo percibido) y su representación se enriquece con efectos que simbolizan la subjetividad del protagonista.
Para cualquier interesado en gnoseología, la película es un festín, al plantear una curiosísima fusión entre lo actual y lo imaginario que, si bien en la peli es desprovechada en aras de efectismos muy traperos, apunta muchas posibilidades susceptibles de ser desarrolladas por autores más escorados hacia lo, digamos, poético. Todos recordaréis esa escena de Pulp Fiction en la que Uma Thurman, para decir de alguien que es muy cuadriculado, dibuja con los dedos en el aire un cuadrado que a través de la magia del cine vemos materializarse en la pantalla: Scott Pilgrim es el uso contínuo de ese gimmick en cada uno de los planos, haciendo que los objetos y personajes interactuen no sólo con realidades físicas, sino con otras "imaginarias" que nosotros vemos materializarse en pantalla como un elemento más, y con el mismo peso narrativo que los objetos reales: se trata de la fusión no ya de lo real y lo virtual (que es otra cosa que no tiene nada que ver), sino de lo real y lo imaginario ... y ya que estamos lacanianos, eso se consigue manipulando el instrumental simbólico.
Esa especie de "realidad aumentada" en la que la relación entre el imput sensorial y la memoria es dialéctica, me ha recordado (y perdón por la pirueta cultureta) al "Proust y los signos", con todo ese universo semiótico en el que la percepción del presente está perpétuamente contaminada por los fantasmas de lo recordado. La memoria que se efectúa constantemente en el ahora, a través del diálogo constante entre lo que vemos y lo que recordamos. En cualquier caso, la vieja "sensación de realidad" del cine clásico (limitarse a filmar como si la imagen fuese la contenedora de todos los niveles gnoseológicos de lo real) parece ya demasiado ingenua, el "realismo" moderno ha quedado obsoleto en su pretensión de plasmar lo real-en-sí. Porque eso ya no existe, y no merece la pena dramatizar con la pérdida.
Antaño, el único atrezzo que se permitía el cine "realista" era la voz en off para enriquecer lo filmado con un determinado sentido connotativo. Ahora, se abre la veda para que ese papel lo cumplan todo tipo de plug-ins digitales. Esperemos que la idea cunda entre autores con un poco más de chicha.


Siguiendo con el hilo, ayer mientras jugueteaba con el Photoshop tenía puesto de fondo el "Sálvame". En otros tiempos solía consumir mucha telebasura del mismo palo (soy de la generación Crónicas Marcianas) y me gusta estar al tanto de según qué grandes Sagas Familiares del Hola!. Esto del Sálvame me pilla ya muy mayor como para engancharme, pero es cierto que el programa es todo un hito televisivo, una nueva forma de hacer las cosas que hoy en día parecerá intolerable a casi todo el mundo (no hay más que leer las columnas de los esbirros de PRISA en guerra unánime contra Jorge Javier) pero que con los años nos parecerá lo más normal. Es una forma muy potente de plantear la no-ficción en 2010.
El método es muy sencillo y funciona de lujo: buscar parecer más real que el resto de programas de la parrilla. En el plató, si a Mila Ximenez le entran ganas de hacer pis lo dice, se levanta y sale un momento al excusado: algo impensable en un telediario o un "59 segundos", que funcionan con otros códigos generadores de realidad. Sálvame es ante todo el hallazgo de qué sucede en televisión cuando los protocolos habituales en los medios de comunicación (el distanciamiento entre presentador y persona, la búsqueda de "profesionalidad" por encima de la "familiaridad", las buenas maneras, la estructura clara) se sustituye por el tipo de código protocolario familiar: esta nueva forma de ficción exige que los participantes sean actores de sí mismos. Los periodistas del programa se comportan como si estuviesen en el salón de tu casa, son exactamente igual de insoportables, cretinos y maleducados que cualquier vecino, dicen las mismas groserías y cotillean como el común de los mortales. La fuerza del show es que venden muy bien una sensación de realidad que hasta ahora nunca se había visto en televisión... lo cual tiene doble mérito al estar los contenidos centrados en esa gigantesca mentira que es "el mundo rosa". Realmente, la idea está logradísima y es muy consecuente con el tipo de público que consume estos programas: gente que está muy sola y que, con toda la legitimidad del mundo, sólo le pide a la tele que le de amistad y llene sus abundantes tiempos muertos cotidianos.
El programa de ayer fue muy fuerte: una de las entrevistadas (no recuerdo su nombre ni por qué es famosa) era esquizofrénica y le dio un ataque en mitad del programa. Se comportó como la típica bipolar cuando está con el litio alto (algo casi imposible de fingir, ningún actor delmundo puede impostar esa mirada perdida, ese discurso chorreando incoherencias...), y es la primera vez que he visto en la caja tonta algo tan cañero (al margen del típico documentaca paternalista sobre la locura a lo Documentos TV) y retrasmitido con tanta frialdad, tan a bocajarro, tan al estilo Sálvame. La reacción de Jorge Javier fue exactamente la misma que hemos tenido todos los que alguna vez hemos tenido que lidiar con bipolares: un mucho de asombro, un bastante de susto, un algo de "trágame tierra" y un poco de ganas de reír. No sé si en realidad era una engañifa coreografiada (lo dudo mucho, pero nunca se sabe), pero la sensación de "sin trampa ni cartón" fue redonda. Ese tipo de acontecimientos "no preparados" son la gran baza de Sálvame, un producto cuya aureola, como digo, se basa en que parece transcurrir con mayor naturalidad que la competencia.



Hace un par de años asistí con Xose a la grabación de un programa de televisión, una experiencia que recomiendo a todo el mundo, porque altera irremediablemente el modo en que uno percibe lo que sale por la tele. Se trataba de un late-night a lo Buenafuente (el enésimo plagio de David Letterman; ¿es que nadie tiene ideas nuevas?), un "falso directo" con entrevistas, monólogos, actuaciones y reportajes picantes, cuyo target es el universitario golfo que fuma porros zapeando hasta la madrugada. En la grabación, uno se da cuenta de hasta qué punto todo es falso en televisión: los chistes están ensayados, las risas son enlatadas, la música es playback... y lo más artificioso: todos los que aparecen en pantalla están interpretando un papel. Como lenguaje, como medio, la tele nunca puede ser no-ficción (y mucho menos en los "informativos"). Todo en ella es proyecto y edición, incluso el margen para lo azaroso está pactado.
Por eso encuentro que Sálvame tiene algo de muy estimulante: busca una estrategia nueva para azuzar la sensación de realidad, para que efectivamente el espectador (escéptico por bagaje cultural) pueda entrar en el juego por el que cree asistir a algo no-ficticio. Si se descubriese que el programa es un enorme montaje, que en realidad todo está pactado, su aureola se desvanecería instantaneamente: su público le exige "sensación de realidad", y eso es siempre una cuestión de actitud, atmósfera y estilo.
La condición de "real" no es más que una máscara con la que investimos aquellas imágenes que creemos convenientes, en un universo plagado de simulacros en los que el excrutinio de lo ficticio no es más que una prerrogativa personal. Una prerrogativa que a los anticuados nos resulta aterradora: siento pánico ante el libertinaje subjetivo que me permite (o me obliga) a decidir qué me creo y qué no. Supongo que el papel verdaderamente aterrador es el de los famosos que venden su vida a la televisión, haciendo imposible entonces disgregar la emoción verdadera del mero gesto interpretativo. Es una situación absolutamente esquizofrénica: lo representado y la representación se confunden, los límites de lo ficticio se desenfocan, lo real se independiza de los hechos y los sentimientos se convierten en una mutación bipolar a medio camino entre lo pulsional y lo telegénico.
Ya sé que todo el mundo sabe que todo lo que sale en televisión es mentira, que es imposible esa entelequia de la "telerrealidad". Pero el engaño no está solo de la mano del que filma, sino también en el ojo que observa: ser espectador exige fingir que lo que vemos es real, participar de ese juego extraño de autoengaño por el que tanta gente llora al final de Titanic, pese a saber que no se trata más que de una película.

4 comentarios:

  1. Hola cabezolo.
    Me han conectado ayer internet, he cambiado de compañía y me ha venido bien por un lado no conectarme un par de semanas.

    Joder, el 16 de octubre se me pasó por alto el 981, con eso de que ya no vives en Coruña y con lo liado que ando de curro, no me enteré. Me jodió perderme a Cluster y a Moritz Von Oswald trío en el MACUF...mecagüenelcopón.
    Lo del playa, me la suda...para aglomeraciones: las ferias.

    ------

    Decirte que hay un ep nuevo de Crystal stilts. Si quieres escuchar los dos temas, pásate por aquí:

    http://stereogum.com/507532/crystal-stilts-shake-the-shackles-magnetic-moon/mp3s/

    Por lo demás: un grupo de ambient-post-rock entre Stars of the lid y mogwai que se llaman Hammock, un ep que acaba de salir de legowelt y un ep de the Radio Dept. es lo que más escucho estos días con lo de Crystal Stilts.

    Esta tarde me tragué la misa de Ratzinger en pelotas con un dos papeles de THC desde la cama.


    Bicos, cuídate.

    ResponderEliminar
  2. Hola Vic, me alegra saber de tí, suponía que andabas enfrascado en alguna aventura y que estarías bien. Me acabas de dar un jarro de agua fría: no sabía que ya ha sido el 981!!! pensaba que era en noviembre!!!! no veas cómo me jode habérmelo perdido por no estar al loro, con lo aburridísimo que estoy!!! Los amigos de Coru no me avisaron (este tipo de concierto se entera uno por el Facebook pero nunca entro, qué desastre), aunque claro a la mayoría no les interesa nada ese rollo. Pues este año fijo que estuvo bien mecagoentodoloquesemenea :_( Bueno, qué lle imos facer.
    Viste lo del papa??? yo lo intenté un poco para ver el escenario (por morbo profesional) pero estaban entrevistando a unos cursis y cambié. Cada vez me parecen más grotescos esos shows católicos, con absurdos grupos de niños peruanos que le tocan una canción al papa, y horrores de ese tipo. Veré los resúmenes, con suerte se habrá producido alguna anécdota divertida, la misa del Raztinger tuvo que ser muy cañera!!!! yo creo que con el botafumeiros se pillan un ciegote que ni con tres papeles...
    Pues a ver si hablamos, y hacemos para quedar e intercambiar thc ... un abrazo tío!!! si te enteras de conciertos y eso avísame plis, que estoy que no me entero!!!!

    ResponderEliminar
  3. Normalmente miro la página del playa pero este año no ponía nada...el 981 tenía página aparte y ampliaron al MACUF ya que había guita del Xacobeo. Te dejo el cartel:

    http://www.981festival.com/

    De CLUSTER vinieron Dieter Moebius y Hans-Joachim Roedelius con una proyección de video en plan rural:

    http://www.youtube.com/watch?v=c9lmd22E9CM&feature=player_embedded

    En la misma página de youtube tienes un video de Moritz V. Trio tb en el MACUF

    Me jodió tb perderme a Luke Abbot de Border Community, tb en el MACUF.

    De Ratzinger me sorprendió la dulce voz que acompaña a esa cara de avinagrado...Lo pasamos pipa tb con los sacerdotes que iban de blanco: Isela conocía a 5...Moló una entrevista que le hicieron en el avión en la que criticaba que España se estaba volviendo anticlerical y laica a modo de plaga comparándola con los años treinta y la república. El escenario exterior me moló y la música de la sinfónica desde la catedral me pareció sublime. Tb me quedé asombrado de la pila de jóvenes católicos con look casual que había entre el público, normalmente pasan desapercibidos pero asombra verlos en masa...

    Bueno, ciao, me voy pal curro.

    ResponderEliminar
  4. También estaba Jackson and his Computer Band. El MACUF es un sitio genial para un festival pequeño, quedó todo muy bien montado, ojalá se repita.

    ResponderEliminar