domingo, 8 de enero de 2012

Posthumanismo #21: Traumatología indie

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Sea lo que sea lo que se diga en el espacio público, la mentira de la miseria redacta el texto. Todos los discursos públicos obedecen a la ley de volver a traducir a la jerga de la miseria el lujo que ha llegado al poder.
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Peter Slkoterdijk - Espumas. Esferas III


Wilson, Daniel Clowes 2010
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Asterios Polyp, David Mazzucchelli 2010



No sé si os pasa a vosotros, pero a veces tengo la sensación de que mi verdadera patria es mi generación. Con lo rápido que van los tiempos, los símbolos, la tecnología, los afectos y los problemas están más determinados por cuestiones generacionales que geográficas: no creo que mi generación sea mejor que ninguna otra, el porcentaje de capullos es estadísticamente el mismo, pero nuestras vicisitudes son muy características y los problemas que nos inquietan muy similares.
Ahora bien, la deriva que está tomando la ¿cultura? indie cada vez me resulta más ajena, demasiado reiterativa en un universo que finalmente ni era tan amplio como se nos había prometido, ni su abanico expresivo suficientemente versátil como para que ciertos asuntos encuentren resonancia en sus confines: algunos pensábamos que "Lo indie" era una actitud, cuando es probable no fuese más que una maniera. ¿A qué me refiero? Pues a la cansina y obsoleta estetización del urbanita fracasado, que se complace en sus pequeñas dramaturgias pequeñoburguesas (peterpanismo traumatizante, rupturas sentimentales dificultosas como signo de distinción, el mediocre como héroe trágico...) en lo que ha terminado por resultar un universo estético falsamente melancólico, que no es sino la reformulación de los signos de distinción de los progres, los culturetas, los existencialistas, los viejos cenizos de izquierda melancólica / conservadora.
Para explicar esta deriva, los dos comics que comentaré me vienen bárbaro: ambos han sido producidos por sendas estrellonas de la cultura indie, ambos se dirigen a un público "sensible e inteligente", y cada uno a su manera son legibles como monumentos a la retórica del snobismo más habitual en la generación ala que pertenecen. Conste que esta tendencia regresiva de la culturilla indie no es patrimonio exclusivo de los comics o la música: de hecho, es en cine donde se están produciendo las obras más sonrojantes y penosas en ese sentido. Una película como la muy cool Submarine no puede rechinar más en su epidérmico despliegue de todos los tipismos y modismos de la marymodernidad de Sundance (el film es la historia de amor de dos nerds pseudomarginales vestidos con zamarras setenteras en la campiña inglesa, con realización videoclipera y todo el catálogo completo de clichés poperos; ¡qué pereza!) con unos referentes tan poco eruditos o sorprendentes como el cine del pesado de Wes Anderson, o Harold y Maude. Lo mismo se puede decir de esa inerte fruslería que es "Monsters", cuya idea de partida viene a ser "convertir una historia de invasión alien en un viaje iniciático y emocional", cayendo en una de las mayores abominaciones de ciertos culturetas posmodernukis: travestir el género pulp en cine autorial mediante la sustracción de todo rastro dionisíaco, espontaneísta o, en fín, pop. Una película desastrosa, casi tanto como la infame Another Earth, una historieta de ciencia ficción "psicológica" que de nuevo, en su búsqueda de pompa legitimadora (y una buena puntuación en metacritic), sólo consigue alcanzar un punto intermedio entre la cursilería pedante y el grotesque para lectores de El País. ¡Seguro que a Carlos Boyero le encantará esa absurda peliculilla!

Como podéis comprobar, en este post voy a repartir unos cuantos palos, inevitable por mi decepción ante autores que en su día consideraba muy especiales y que hoy me parecen de una obsolencia y conservadurismo inaceptables. Vamos con los tebeos...
El "Wilson" de Daniel Clowes es un novela gráfica magnífica, eso no se lo voy a negar. El status de culto de Clowes no es casual, siendo un guionista y dibujante personalísimo que se maneja con muchísimo talento en la narración secuencial, y que hasta ahora sólo ha tropezado en aquellas penosas historietas cómicas del Bola 8: tanto Ghost World como el genial Pussey o la legendaria Como un guante de seda forjado en hierro son fetiches culturales de tanta pegada y trascendencia como cualquier peli de Tarantino o libro de Palahniuk. El problema de "Wilson" es que, a diferencia de sus obras anteriores, ahora ya no nos pilla desprevenidos y la capacidad de sorpresa se ha desvanecido: en consecuencia, uno tiene una sensación constante de deja vu a lo largo de sus páginas, como si fuese una pirueta autocomplaciente que se contenta con transitar de nuevo un territorio en el que, y eso ya lo sabíamos, Clowes se mueve como nadie. Hay algo de cobarde en "Wilson", en la medida de que su aparente excentricidad y riesgo no es más que la actualización de las ideas que ya habíamos visto en trabajos anteriores.
El protagonista, cuyo nombre titula el volumen, es de nuevo un cliché clowesiano: un donnadie errático y de temperamento gris, perdido en la mitad de su vida, que sobrevive en un entorno que le resulta completamente ajeno, pretendiendo vanamente que sus sueños de grandeza romántica no se hayan ido por el retrete. Como el resto del trabajo de este autor, la historia es la narración en primera persona de un flaneur con depresión crónica que va dando tumbos en un universo de representaciones fantasmáticas construído a base de recuerdos infantiles, percepciones delirantes y desencuentros afectivos con el mundo. A su manera, es un héroe: su forma de vida es consecuencia de una militancia narcisista en la concepción romántica de la desterritorialización, un inadaptado que decide serlo con todas las consecuencias como única posibilidad de ser él mismo, en toda su singular plenitud. Su periplo personal se reduce a divagar reflexivamente, especulando de manera obsesiva sobre el pasado (su mundo interior es extremadamente racional y contemplativo) y cuya única chispa vital son repentinos brotes de espontaneidad persiguiendo a la musa de turno. Por supuesto, el relato es ingeniosísimo, los acontecimientos que se cuentan están muy bien dispuestos, y la oratoria de todos los protagonistas están plagadas de magníficos aforismos y retruécanos de sabiduría patibularia.
La otra novela gráfica, el "Asterios Polyp" de David Mazzucchelli, es en principio harina de otro costal: su plástica es mucho más orgánica y dinámica que las frías composiciones cartesianas de Clowes. Realmente Mazzucchelli es un dibujante magistral en su personalísimo registro, que viene a ser una versión en jazz minimalista del tipo de ilustración que tanta gloria le dio en los 80 (aquellos Año Uno o Daredevil en la edad dorada de los superhéroes de autor), aunque personalmente prefiero los autores que dibujan más exhaustivamente los espacios. Esta moda tan indie (supongo que por culpa de Persépolis, aunque la idea ya venga de antes) de prescindir de cualquier interacción narrativa con lo espacial, que no funciona más que en lo atmosférico, a los que somos más aficionados al comic ochentero nos nos resulta un poco rechinante, ese "menos es más cool" me parece un cliché que ya no da más de sí.
Pero pese a la supuesta disparidad entre "Wilson" y "Asterios Polyp", en muchos sentidos están cortadas por el mismo patrón, que a la postre es algo así como un modelo constante de construcción de personajes en lo indie, y que siempre presenta las mismas figuraciones y estructuras. Puede perdonarse el hecho de que la forma de vida del personaje tienda a ser siempre muy similar (gente inteligente pero emocionalmente insatisfecha que sufre por su apego al mundo de las representaciones), pero no la intolerable falta de ingenio a la hora de darle un sentido. Me llama muchísimo la atención el hecho de que, en la poética indie, los protagonistas tienden a ser descritos por sus defectos y no por sus virtudes, con un sadismo cínico e insistente, que supongo encuentra eco en el miserabilismo (glamourización del sentimiento de culpa) de todos los que crecimos con Morrissey, los Tindersticks, Todd Solondz o el mismo Daniel Clowes. IMHO es la actualización del mito anglosajón del perdedor: el antihéroe hijo de una cultura que se avergüenza de su culto al triunfador, y que de manera exculpatoria eleva al loser a los altares de su imaginario más snob. Este es el tipo de asuntos para los que los análisis de Ranciere son los más incisivos, así que a él os remito.
Y como digo la construcción del personaje en cuestión me parece reccionaria porque siempre se le da un sentido finalista, el estar abocado por la naturaleza de su esencia a un destino, siempre trágico. Curiosamente, ambas novelas gráficas terminan de un modo similar: sus protagonistas encuentran la paz que decían buscar, cumplieron su destino, y en cierto sentido esa resolución es una muerte. pues inevitablemente han de perder su esencia, que no era otra que el fracaso. Esta idea de lo literario se complace en presentar el sentido de la vida como horma de la esencia de cada sujeto, como su espacio negativo. Es una forma de construir los personajes todavía muy atada a las categorías psicoanalíticas: lo que define al personaje es aquello de lo que carece, y que es lo que le da sentido. La resolución del conflicto que le da esencia sólo puede terminar así en un "Y fueron felices para siempre" que viene a ser un eufemismo de "la historia termina aquí, porque a partir de aquí los personajes por fuerza habrían de ser diferentes". En el fondo el psicoanálisis promete una catarsis liberadora en la resolución de un Gran Conflicto cuyo desenmascaramiento nos hará otros, nos hará "más yo" y por tanto más libres, pero en realidad impone subliminalmente una concepción de la persona derivada de la dialéctica: el sentido de uno es la cancelación de sus demonios, el lastre infantil que nos define, y determina cualquier forma de viaje iniciático personal. Citando de nuevo a Ranciere, esa maquinación impide experimentar nuestra propia vida como un manto de infinitas posibilidades.
A menudo tengo conversaciones con mis amig@s sobre
"el sentido de la vida";
much@s de est@s amig@s son "indies", y algun@s hacen psicoanálisis, lo cual viene a ser una misma cosa: en ambas construcciones narrativas, se les dice que no hay más patria que la infancia. Obvio decir que tanto Wilson como Asterios Polyp, los personajes, tienen relaciones traumáticas con su padre, han fracasado sentimentalmente por culpa de su propia torpeza, se sienten solos y buscan algo que pueda redimirles a modo de revelación. ¡Es un modo de construír historias (de construír personajes) tremendamente claustrofóbico! Mis amig@s indies están abocados, entonces, a buscar su sentido de la vida en lo negativo, pues sólo las carencias pueden actuar como Grial en su arca perdida.
De esta concepción del personaje (es decir, de la persona des-encarnada) fundado, fundamentado y argumentado en virtud de un principio de carencia, sólo puede engendrarse una estética que es en realidad una traumatología. Los que hemos orbitado de siempre en torno a esas constantes (el personaje definido por una negatividad que lo cohesiona y da sentido, y el relato como descubrimiento del destino al que le aboca su esencia), estamos tan acostumbrados que damos por hecho que esa es la naturaleza del arte. Lo cual, por supuesto, no es así: IMHO no es más que el desarrollo de la lógica humanística instaurada por el psicoanálisis, del que empiezo a estar un poco hasta los mismísimos. Sobre todo al comprobar que mi patria (mi generación) continúa rendida acríticamente a sus dogmas.
Finalizo ya, volviendo a los tebeos que sirven como excusa para esta disquisición. Siendo ambos obras "oscuras" o "melancólicas", afectadas de pasiones tristes, la luz al final del túnel que sus autores regalan a los protagonistas son, como ya he dicho, sinónimo de muerte, pese a su aparente catarsis emancipadora. Pero lo que más cuestionable me parece de la estrategia de Clowes y Mazzucchelli, es el hecho de que ambos obvian los placeres (o el deseo como afirmación, para resonar con los posmodernos) que son en última instancia los que de verdad determinan las derivas de sus protagonistas. Siento que tengo algo de Wilson y algo de Asterios, muchos de sus hábitos son también míos, y que mi vida podría ser contada del mismo modo en que estos autores construyen a sus protagonistas... pero esas construcciones dejan fuera toda la alegría, el impulso vital y la voluntad dionisíaca de cada uno de nosotros, la narración paralela en positivo de lo que somos, de un sentido de la vida que en ningún caso debe ser pensado desde lo ausente. Sólo así se puede desrealizar el abatimiento interiorizado que deriva en nuestra ataraxia política, afirmando (de nuevo con Ranciere) los atributos del hombre sin atributos.

4 comentarios:

  1. que gran verdad Observer, me siento totalmente identificado. Había renegado de las banderas refugiándome en el individuo como patría pero la frase de este post "Mi verdadera patría es mi generación" me ha hecho reflexionar, haciendo mia tu idea.

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  2. Entremos de lleno en el 2012 y como no podía ser de otra manera con el problema de la deuda soberana de la zona euro sin resolver. Así que en los próximos meses tenemos por delante una auténtica montaña rusa. Para los que os querías apuntar en la agenda algunas fechas que pueden o no ser claves os recopliamos los principales acontecimientos que se producirán en relación a la Crisis de la Eurozona en los próximos meses:

    Agenda Crisis Eurozona:

    9 Enero: Cumbre Franco-Alemana en Berlin

    10 Enero: Vencen €1,6 mil millones en bonos Griegos.

    10 Enero: Commissioner Rehn speaks in European Parliament on Eurobonds

    16 Enero: Finaliza la misión para revisar el segundo rescate de Grecia.

    20 Enero: Los Bancos Europeos tiene que presentar sus planes para incrementar su capital.

    22 Enero: Reunión Eurogrupo

    23 Enero: Reunión del ECOFIN

    16 y 31 Enero: Vencen €7,7 y €7,5 mil millones en Bonos italianos.

    30 Enero: Cumbre Unión Europea

    31 Enero: Fecha provisional para finalizar el segundo rescate a Grecia.

    1 Febrero: Vencen €25,8 mil millones en Bonos Italia.

    3 Febrero: Segunda subasta de liquidez del BCE a 3 años.

    15 y 29 Febrero: Vencen €8 y €8,7 mil millones bonos Italia.

    20 Febrero: Reunión Eurogrupo.

    21 Febrero: Reunión ECOFIN.

    25 Febrero: Reunión Ministros Finanzas G20.

    1Marzo: Cumbre Unión Europea.

    1 Marzo: Vencen €27, 1 mil millones bonos Italia.

    12 Marzo: Reunión Eurogrupo.

    13 Marzo: Reunión ECOFIN.

    20 Marzo: Vencen €21,4 mil millones bonos Grecia.

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  3. el anterior comentario es chorizado de burbuja.info

    Palomitas!!

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  4. Yo creo que se está creando una sociedad paralela en base a otro tipo de información. Es gente que no llega a los treinta pero que entiende perfectamente que las viejas instituciones están siendo desintegradas por el neoliberalismo. Yo no lo veo tan malo, salvo que arrasarán con todo, incluído el sistema neoliberal que se alimenta de la oposición revisionista. Simplemente hay que apartarse del revisionismo lo que cada uno pueda, claro, hay que pensar que hemos nacido en él y que no es fácil. Pero al menos artísticamente creo que es posible... por ejemplo con la música.

    http://www.tutorialenred.com/hackers-lanzaran-satelites-para-bloquear-la-censura-en-internet

    http://www.youtube.com/watch?v=E5jtQRSYLTc

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