sábado, 28 de mayo de 2011

Arte / facto #14: Los atractores extraños

Los atractores extraños
La revolución comienza siempre con una irónica seducción






Me gusta seducir a quien yo quiero que me seduzca

Chábeli Iglesias



Dice Erich Fromm en su libro El arte de amar que existen cinco necesidades psicológicas básicas; y que una sociedad no puede engañar al ser humano con respuestas insuficientes a estas necesidades. Y al parecer nuestro devenir histórico le está dando la razón.

La salud y la enfermedad mental no son más que nuevas palabras
para designar valores morales

Thomas Szasz





Para Fromm, estas que siguen son las cinco necesidades psicológicas básicas que todo ser humano debería reivindicar permanentemente, no aceptando ninguna respuesta insuficiente, ni individual ni colectiva. Claro que como toda necesidad, ésta necesita de una carencia para ser necesaria. Con lo cual la respuesta al enigma del círculo vicioso del devenir siempre será irónica y paradójica.
La ironía de semejante paradoja consiste en que si se acepta una respuesta suficiente, el devenir se detiene aunque nosotros sigamos en perpetuo movimiento maquínico – el Fin de la Historia-. El enigma por resolver entonces, se traslada desde fuera de nosotros hacia dentro de nosostros. Lo cual crea otra irónica seducción entre el afuera y el adentro de nosotros. Otro enigma aún mayor por resolver que reclama una revolución aún mayor que la técnica, puesto que la Historia se evidencia como una evolución técnica y maquínica -desde el nacimiento de una membrana, hasta el desarrollo de los ojos, los colmillos o las sociedades anónimas-.
Así que tal vez sea esa revolución -individual y permanente- que nos propone Erich Fromm, la que pueda modificar la Historia sin tener que pensar en cómo modificar la Historia. Una revolución humanamente animal, teóricamente paradójica, y prácticamente instintiva y salvaje.
Para ello Fromm tan sólo nos aconseja ser más conscientes de nuestra propia historia interna, reivindicando nuestras necesidades psicológicas en todo momento, para que las necesidades tecno-maquínico-fisiológicas se adapten a ellas, y no al revés. Aunque ambas evoluciones discurran paralelas e interrelacionadas.
Se trata de una sencilla inversión del materialismo histórico que cada uno de nosotros lleva constantemente a la práctica aunque no sea consciente de ello. Así que quizás haya llegado el momento de ser más conscientes de nosotros mismos a través de nuestra interactuación o comunicación con los demás. La siempre irónica revolución que emerge de toda interseducción.




( Citas extraídas de aquí )

1.
Necesidad de relación contra narcisismo


Según Fromm, el conocimiento de la propia provisionalidad volvería loco al hombre, si no tomara conciencia de las relaciones con sus semejantes, ya que ningún ser humano se contenta únicamente con satisfacer sus necesidades fisiológicas.

"
Sólo hay una pasión que satisface la necesidad que siente el hombre de unirse con el mundo y de tener al mismo tiempo una sensación de integridad e individualidad y esa pasión es el amor. El amor es unión con alguien o con algo exterior a uno mismo a condición de retener la independencia e integridad de sí mismo. Es un sentimiento de coparticipación, de comunión, que permite el pleno despliegue de la actividad interna de uno (...). En el acto de amor, yo soy uno con todo, y sin embargo soy yo mismo, un ser humano singular, independiente, limitado, mortal.
"


El amor es, para Fromm, un ejemplo de lo que llama orientación productiva. Tal orientación se da también cuando la razón comprende adecuadamente el mundo, cuando el trabajo, sobre todo el del artista y el del artesano, deja sitio para una acción personal. Así ocurre también con los sentimientos como el amor, que une sin confundir. En la experiencia amorosa se realiza la paradoja de que dos se convierten en uno, sin dejar al mismo tiempo, de ser dos. El amor entendido de este modo jamás se cierra en sí mismo, como en cambio ocurre en el narcisismo:

"
Si puedo decir te amo, digo amo en ti a toda la humanidad y a todo lo que vive, amo en ti también a mí mismo. En este sentido, el amor de sí mismo es lo contrario del egoísmo.
"






2.
Necesidad de trascendencia: creatividad contra destructividad


El hombre, como criatura que es, se encuentra según Fromm, en un estadio de pasividad; pero debe pasar a un estadio creativo en el que trascienda su condición de criatura. Todos los seres vivientes crean la vida; pero tan sólo el hombre es consciente de ello y, por tanto, puede crearla activamente, es decir, puede crearla mediante el amor. Existe, sin embargo, una respuesta contraria: destruir la vida. La voluntad de destrucción surge cuando no se satisface de manera conveniente la fuerza creadora que hay en nosotros.






3.
Necesidad de arraigo: fraternidad contra incesto

Fromm parte de la existencia de vínculos profundos que se desea mantener. El vínculo más profundo es, en su opinión, el que se da entre una madre y un hijo. Al crecer, normalmente se sustituye ese vínculo por otros. Ciertamente —comenta— un hijo puede desear permanecer unido a su madre por siempre, creándose así en él una propensión a la sumisión, al miedo y a la incertidumbre cuando falta la protección de la madre o de la realidad sustitutiva, o la propensión a entusiasmos fáciles cuando se siente protegido. La sabiduría de todos los tiempos, explica Fromm, enseña a cortar el cordón umbilical por medio del tabú del incesto, que se extiende a los consanguíneos. Pero también la tribu, el clan, el país, la etnia... deben ser considerados como protectores de un modo exagerado. De ahí que en la Biblia aparezca un nuevo tabú: la prohibición a apegarse a la tierra. La expulsión del Paraíso terrenal, Abraham que debe abandonar su tierra, Jacob que se ve obligado a emigrar a Egipto, serían ejemplos magníficos según Fromm de la existencia de ese tabú, desarrollado y ampliado posteriormente por el cristianismo a través del consejo evangélico de pobreza.


Mi casa está allí donde puedo ser sincero

Proverbio budista






4.
Necesidad de identidad: individualidad contra conformidad gregaria

El hombre necesita un sentido de identidad que, paradójicamente, viene de fuera. La nación, la clase, la religión, la profesión, etc., que aportan ese sentido, con frecuencia degeneran en lo contrario, el gregarismo:

"
Tras la fuerte pasión por un status o situación y por la conformidad está esta misma necesidad, y muchas veces es más fuerte que la necesidad de pervivencia física.
"


Cada ser humano es un fin en sí mismo... sin sacrificarse a otros, ni sacrificando a otros para sí mismo

Ayn Rand






5.
Necesidad de un marco de orientación: razón contra inteligencia

Fromm distingue entre razón e inteligencia, dando prioridad a la primera:

"
La razón es el instrumento del hombre para llegar a la verdad; la inteligencia es el instrumento del hombre para manipular el mundo con mejor éxito; la primera es esencialmente humana, la segunda pertenece a la parte animal del hombre.
"

Cualquier sistema de orientación debe de tener en cuenta los dos aspectos. Todas las religiones son —según él— un sistema de orientación, si bien presentan la razón y la inteligencia en distintas proporciones. Cuanto mayor sea la inteligencia, menor será la razón; y a la inversa.








2 comentarios:

  1. De nuevo, interesantísimo! el tabú del apego a la tierra... eso me resulta muy desconcertante... una especie de antídoto cultural autoinducido inconscientemente contra el sedentarismo... ¿pero por qué? Definitivamente tengo que volver a leerme el mil mesetas, la dialéctica sedentarismo/nomadismo es muy peliaguda, es la esquizofrenia capitalista en su máxima expresión.

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  2. Me cago en el putº blogggggger, que hace lo que le da la gana con los tamaños de letra >:-S

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