lunes, 28 de febrero de 2011

Observer 25 # 25: David Noonan








Recuerdo que cuando hacía el Crisis de fe mi mayor inquietud bloguera era responderme a mí mismo qué es el arte, para qué sirve, por qué existe siempre y en todas las culturas, siendo el ser humano por lo demás un animal muy lógico y funcionalista: el arte entendido como "ociosidad" o "representación" me resultaba intolerable e incomprensible, en las antípodas de una concepción científica del hombre. Una disciplina la del arte que desde luego no es tan caprichosa e intrascendente como a veces creemos, o no se hubiese perpetuado con tanta firmeza a lo largo de la historia, incluso en épocas de gran penuria.
El año pasado por fín me hice mi propia construcción conceptual de lo que es el Arte, tras darle muchas vueltas a esa problemática. He encontrado por fín la respuesta fría, lógica, maquínica y funcionalista que buscaba para dar cuenta de lo artístico. Tampoco era tan complicado entender el por qué del Arte, el por qué del arte "bueno" y del "malo" y del "individual" y del "colectivo". Al menos tengo un por qué.









Arte no es más que una de las muchas variantes que adopta aquello que es producido por la pulsión artística, que sería un impulso instintivo derivado de la necesidad de autoproducirse que, de manera innata, caracterizan a nuestros sistemas perceptivo y cognitivo. La pulsión artística es la compleja herramienta de la que se sirve el cuerpo para gestionar el campo perceptivo y de ese modo sistematizar el mundo como territorio, un instinto que tiene componentes de archivo, de teatro y de I+D. No obstante, en mi visión el impulso artístico es aplicable a Picasso cuando pintaba, a las tribus primitivas cuando se maquillaban, o a mi vecino cuando decide tunear su coche. No todo ello es arte, pero todas estas actividades remiten a una pulsión artística que es, sobre todo, cognición y territorialidad.
Pero no me extenderé sobre esta definición, que merecería un texto más elaborado para el que no tengo ánimo.
He decidido dedicar un hilo a los 25 artistas que más me interesan, o aquellos que con mayor exactitud expresan los asuntos que me interesan del arte y que, no podría ser de otra forma, siempre son asuntos personales. A este hilo le llamaré Observer 25: si mi nick fuese Ocean, el hilo se llamaría "Ocean´s eleven", pero me llamo Observer, y son 25 los artistas.
Vivimos un tiempo de proliferación desmesurada de iconografía. Existen miles y miles de ilustradores y artistas plásticos sumidos en una espiral de sobreproducción icónica bastante mesmerizante: la cultura contemporánea de la imagen parece angustiada por la necesidad de reinventarse permanentemente, huyendo infructuosamente de sus propios manierismos / modas / trampas, pero atrapada en el callejón sin salida del espectáculo epatante, quizás consecuencia involuntaria de la ética de las vanguardias.
En semejante escenario artístico, demasiado selvático e indómito como para plantearse una cartografía que lo abarque en toda su plenitud, sólo alguien muy vanidoso o inconsciente puede creerse en posesión de la verdad sobre lo mejor del arte contemporáneo: los relatos unificadores han perdido toda su antigua potencia y es cada espectador el que ha de trazarse su propio inventario estético, sin aspirar a ningún tipo de universalización de los discursos. Si somos una Babilonia cultural, seámoslo de la mejor manera posible.
El 99% del arte contemporáneo me aburre soberanamente, y esa me parece la postura más natural en estos momentos: ninguno de nosotros puede aspirar a vibrar con más que ese valioso 1% que sí nos interesa, en función de nuestras particularidades.










El primero que traigo es David Noonan, un maravilloso compositor de imágenes. Suyas son todas las que ilustran este post, y con cuyo universo plástico me siento completamente identificado. Noonan se mueve en el terreno exacto que me interesa en una obra de creación gráfica.
"Compositor de imágenes": eso es él exactamente, tanto en lo que la expresión tiene de musical como de maquínico y mecánico. No produce: parte de imágenes existentes que manipula, altera, combina... y compone. Habiendo empezado en el collage estricto, ha evolucionado su técnica hasta incorporar en su modus operandi diversas operaciones de ida y vuelta entre lo real y su representación: en ocasiones, por ejemplo, realiza manualmente collages que luego escanea, proyecta, fotografía y vuelve a imprimir y retocar. Una de las líneas de fondo de su trabajo podría ser la antigua noción del "motivo artístico", que en la línea de Warhol ya no remite a acontecimientos sino a representaciones.
Las representaciones de las que parte son retales gráficos inquietantes y fuertemente simbólicos, formando un universo estético de evocaciones (frente a significaciones) oníricas y confusas, un universo evanescente fuertemente representativo, en la linea surrealista y espectral típica de la hauntology derridiana.







El suyo es, entonces, arte pop: su materia prima es el detritus visual cotidiano, pasado por su personal filtro en un juego dialéctico entre lo simbólico y lo imaginario. En su archivo icónico se entrecruzan viejos fotogramas de películas surrealistas, representaciones formalistas del cuerpo, extrañas iconografías deudoras de cierto tribalismo tenebrista, casi siempre en blanco y negro. Todo este depósito de sabor a vintage de baja fidelidad, como de librería de antiguo, es sometido a un proceso de reordenación paradójica y contemplativa, con cierto estatismo y ensimismamiento, en las antípodas de la estética de la fractura tan habitual en los practicantes clásicos del collage.







Utiliza con frecuencia las transparencias (y otros instrumentos de extrañamiento perceptivo), diluyendo las piezas de sus composiciones en una atmósfera unificadora que a la postre será el hilo conductor de cada imagen, de tal modo que sus dispares elementos lleguen a conformar una lógica significativa única, con constantes guiños a la estética del espiritualismo y el satanismo de los años 20 a través de viejas fotografías borrosas de los albores de la mitología de la edad contemporánea.
Me encanta su trabajo, que bajo su pátina de fetichismo por lo retro , viene a ser una nueva enunciación plástica del estado de ánimo que tan bien cartografió Baudrillard: el mundo desrealizado en la sucesión infinita de imágenes que remiten a otras imágenes que evocan acontecimientos nunca reales, como una estética dialéctica en la que lo real, teletrasportado al espaciotiempo estático de las representaciones, no puede ser abordado más que a través de la evocación, palabra fundamental al hablar de la pulsión artística...






... ¡¡¡pero que no tiene entrada en la wikipedia!!! OMFG. La evocación es fundamental al hablar de psicoanálisis, o de los Deleuzes todos, o de Arte en general. Es una figura muy interesante y bonita, evocar.
Cito de aquí un curioso texto sobre la incapacidad de las computadoras para evocar:

"

A los microprocesadores (computadoras) se les atribuye inteligencia artificial, al mismo tiempo se supone que no poseen evocación. Se denomina Inteligencia Artificial a la rama de la ciencia informática dedicada al desarrollo de agentes racionales no vivos. Para explicar la definición anterior, entiéndase a un agente como cualquier cosa capaz de percibir su entorno (recibir entradas), procesar tales percepciones y actuar en su entorno (proporcionar salidas). Y entiéndase a la racionalidad como la característica que posee una elección de ser correcta, más específicamente, de tender a maximizar un resultado esperado. (...). Por lo tanto, y de manera más específica, la Inteligencia Artificial es la disciplina que se encarga de construir procesos que al ser ejecutados sobre una arquitectura física producen acciones o resultados que maximizan una medida de rendimiento determinada, basándose en la secuencia de entradas percibidas y en el conocimiento almacenado en tal arquitectura.

La evocación, por el contrario, es una cualidad exclusiva de la mente humana (al menos, por ahora). La evocación presupone la inteligencia, pero no se reduce a ella. La evocación es el proceso mental mediante el cual la conciencia individual se proyecta a su contenido y pone en el foco de ella una idea sin que medie un algoritmo. Un algoritmo es el conjunto de operaciones y procedimientos que deben seguirse para resolver un problema. (...) El lenguaje algorítmico es aquel por medio del cual se realiza un análisis previo del problema a resolver y encontrar un método que permita resolverlo. Al conjunto de todas las operaciones a realizar, y el orden en el que deben efectuarse, se le denomina Algoritmo . ¿Cómo es que la conciencia o la mente trae a colación esta o aquella idea sin que medie un proceso algorítmico o de otro tipo similar? Estas y otras interrogantes al respecto han preocupado a los científicos y a los filósofos durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, en la respuesta de las mismas, se ha avanzado muy poco.

"



Y el tema de la evocación me lleva, como todo en el arte, al del sentido. Pero para eso quedan otros 24 artistas en este hilo...
Para informaros de verdad sobre el ideario de Noonan, recomiendo una interesante entrevista de enero del 2011 que podéis leer aquí.





4 comentarios:

  1. Soy todo un profano en estos temas pero ¿no puede explicarse la evocación como el resultado de un algoritmo determinado que vive en el subconsciente? ¿No puede ser el resultado de una ecuación de recuerdos, vivencias, preferencias, fobias, miedos y bagaje personal y cultural?

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  2. Hola!!! yo estoy seguro de que sí, pero al parecer los informáticos no consiguen encontrarlo. La verdad es que antes o después alguien inventará la inteligencia artificial, y eso sí que va a ser un shock cultural brutal, porque el ser humano pasará a ser mucho menos "especial" de lo que es ahora.
    ¡El que encuentre ese algoritmo va a armar algo muy gordo!

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  3. qué flipe el noonan. ch.

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  4. Con el propósito de evocar, (prefijo e- , raíz vocare, como voz, vocación, etc.)

    El arte, según Marcel Schwob, es lo contrario de las ideas y clasificaciones generales, ya que surge de lo singular, y en vez de clasificar como ellas, desclasifica.


    Leibniz fue, parece ser, el primero en describir como tal el llamado principio de razón en toda cosa existente, según el cual
    cada cosa que existe tiene su motivo.

    Según el pelegrino querubínico de Silesio, la rosa es sin por qué.

    Leo en Borges que Whistler ¿más modesto? declaró tan sólo "art happens".


    saludos

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