miércoles, 24 de noviembre de 2010

Nihilismo, metafísica y telebasura #2: El Polígrafo Pulp


"El juego de tu vida", La Siete


1. "El juego de tu vida" es uno de los programas de televisión más paradigmáticos de la muerte cultural de occidente que suelen suponer aquellos que, en la clásica dupla de Umberto Eco, se definen como apocalípticos: el show es el apogeo de las más bajas pasiones morbosas de "las masas", el mercadeo con lo más traumático de nuestras autobiografías a mayor gloria del voyeurismo sádico de un telespectador cada vez más escorado hacia las bajas pasiones. Pese a ser un programa muy de segunda división en la parrilla (las reposiciones se saldan franquiciadas en maratones de La7, sin demasiado éxito), su concepto ha provocado ríos de tinta en la esfera bienpensante PRISA, con toda la intelligentsia burguesa rasgándose las vestiduras ante semejante ejercicio de desvergüenza, vulgaridad y oprobio.
"El juego de tu vida" es un show oficialmente Inmoral, una perturbación en la parrilla: hasta sus más acérrimos espectadores se sorprenden y escandalizan de las cotas de impudicia que alcanzan las preguntas. Parecería que existiese para que podamos decirnos "es increíble e intolerable que exista": a la vez virus y síntoma. Es radical, canónica y esencialmente telebasura, con todas las virtudes turbias de los lodazales: en ellos hay mucha más honestidad, mucha más cruda realidad que en cualquier documental tramposo de Documentos TV. Lo que los críticos ignoran es que los contenidos no tienen nada que ver con "la realidad", siendo (por otra parte,como todos los realities) una especie de género bastardo en la encrucijada en que colisionan la no-ficción y la pura fábula. Si en lugar de Tele 5, lo emitiese la cadena ARTE con la legitimación de la boutade artística (bastaría con contratar a alguno de los "chicos malos" del artisteo a los que recurre el mundillo intelectual en estos casos) estaríamos hablando de Arte con mayúsculas, de la mejor metáfora social de la historia de la televisión, de cinismo desenmascarador, etc etc etc. Lo que lo hace del programa un blanco fácil para los moralistas de columna de opinión, no son sus contenidos: es su sentido. Y por tanto, me abstengo de debatir su legitimidad moral; en estos casos, no ha lugar (pues la problemática moral del sentido depende no sólo del significante, sino también de la mirada connotativa del espectador).
Considerar "morboso" el relato de las propias miserias personales es obviar que es exactamente lo mismo que ha hecho la gran novela familiar desde el siglo XIX. Y por supuesto, lo que lleva haciendo el folletín, la zarzuela, el cotilleo y la literatura popular desde siempre: como construcción cultural "El juego de tu vida" es muy clásico, la aliteración del cuento picante preliterario, seguramente la primera narración de la historia. Y hoy en día, esa constante preocupación por las desventuras infames del vecino, tan humana, merece liberarse del yugo de la ficción: flirteemos un poco (acaso frívolamente) con lo que queda de la realidad tras su hundimiento. Eso es el reality: novelita popular a lo Corín Tellado con un plus de credibilidad, con el beneficio de la duda, una semi-realidad semi-pactada y semi-creída.



2. Pero los sermones morales sobran en casos tan clamorosos. De lo que se trata es de lo que lo hace único, el formato, con detalles morfológicos muy simpáticos de tan naive (minimalismo del escenario, potenciando la presencia intimidatoria de la presentadora, la pantalla con el dinero ganado, música inquietante...). Al menos yo encuentro dos niveles en los que el show tiene mucha chicha:
-El primero sin duda es la construcción del personaje, en sentido literario: cada concursante es en el fondo un "personaje", una construcción resultante de la intersección entre una determinada subjetividad (o forma de ser) y una moral (o forma de actuar) en un contexto espaciotemporal. Es decir, al comenzar la ronda de cada concursante, éste es una página en blanco de la que no sabemos nada, más allá de lo que podamos presuponer de su aspecto y su familia. A través de las preguntas se van "desvelando" aspectos que le caracterizan, hasta que la secuencia de respuestas termina por cuadrar como el relato de un personaje, del tipo "hombre casado que vive con su madre, le gusta salir de noche y trabaja a destajo porque quiere mucho dinero". O "universitaria infiel a su novio que sufre porque odia a su padre y se comporta como una dictadora": las pinceladas mínimas para que sea susceptible de ser juzgado moralmente (porque el espectador en este caso es una especie de tribunal silencioso). Cada uno de ellos se convierte en un "personaje" de una manera muy simpática: a través de un juego de preguntas y respuestas. Pese a ser un relato en primera persona, hay un narrador omnisciente (el que formula las preguntas y dirige la construcción artificiosa de la personalidad) que selecciona los acontecimientos que más se acomodan al "mensaje moral" que vehicula el concursante, en un proceso que es muy similar al del confesionario católico de toda la vida: el reconocimiento del pecado quizás no implique perdón, pero sí catarsis.
Así que en el fondo su estructura es una interesante puesta al día de un ritual de toda la vida (la absolución de las faltas a través de la penitencia que supone su puesta en común) formalizado a través de figuras literarias (el concursante) y con una estructura planteamiento-nudo-desenlace muy retorcida e ingeniosa (el juego de preguntas y respuestas) pero heredera de los mecanismos de "desvelamiento de la trama" de la novela pulp.
Pero a este nivel,el programa es muy muy frío: no juzga, porque el tribunal somos nosotros. La presentadora se limita a preguntar y añadir algún comentario ligero, sin comentar nada. El morbo, o la petulancia moral, están en todo caso en el ojo que observa, porque el programa se realiza con la frialdad de una intervención quirúrjica.
No es un concepto nuevo, sino que como digo es la actualización de la Confesión católica de toda la vida, y que (quizás me equivoco en esta reflexión) tiene mucho que ver con el análisis de Focuault en la "Historia de la sexualidad", en el que afirmaba que el poder no reprime el discurso sobre el sexo y el pecado: el poder, el saber y el arte necesitan que confesemos, que hablemos nuestros secretitos.
2.Pero el punto que más atractivo me resulta del formato es la parte del polígrafo: la acotación de "la verdad", un tema fascinante. La escenificación del concurso requiere que previamente se haya llegado a una objetivación de lo verdadero a través de esa paradógica y genial "máquina de la verdad" que funciona detectando las oscilaciones de los biorritmos a consecuencia del stress nervioso: el panóptico definitivo, al estar legitimado por su naturaleza técnico-científica. Un juez imparcial que no admitiría discusión. Obtiene lo real a través de procesos de computación.
¿Qué hace el polígrafo? No detecta LA verdad, sino UNA verdad: la verdad específica, contingente y subjetiva de cada concursante. En ese sentido, ellos mismos son finalmente los acusadores, los acusados y los testigos de su propio juicio: exactamente igual que en la confesión ante el cura. Pero ni siquiera tienen la prerrogativa de discenrir su propia verdad. Quiero decir: en las preguntas que se refieren a acontecimientos (¿has robado alguna vez en clase?) la respuesta verdadera no admite discusión: sí o no, independientemente del punto de vista (al menos, si prescindimos de los mil matices de la palabra "robar"). Pero cuando la pregunta planteada se refiere a interioridades (¿es cierto que no deseas a tu marido?) la frontera entre lo cierto y lo falso es mucho más gaseosa: a ratos lo deseo, a ratos no, depende, no lo sé, ¿qué es desear?
Este matiz parece una bobada, pero en mi opinión tiene toda la chicha de la posmodernidad: y es que las nociones de "verdadero" y "falso" se colapsan al referirse a las interioridades, dejan de tener sentido porque requieren no sólo de la cognición sino también de la decisión, nunca objetivable. Los sentimientos son magmáticos, ambiguos, cambian a cada segundo, amor y odio se alternan en milisegundos, las emociones no son bloques monolíticos sino fluctuacciones constantes. Y esto que acabo de decir es una definición del "ser humano" diferente a la que habitualmente consideramos (donde cada persona es de una determinada forma, clara y unidimensional) . "Lo interior" no es masa sino vector, incontenible en el significante.
No es casual que casi todos los concursantes que fallan lo hacen al responder erróneamente a algo que creían sentir de una determinada manera, pero que según el polígrafo sienten de otra. Incluso cuando se trata de dilucidar "su verdad", es la máquina la que más sabe sobre las emociones, incluso contrariando al sujeto que las protagoniza.
Lo más morboso del programa entonces no es el juego de preguntas, ni la exposición pública, ni el mercadeo: lo atroz es otorgar al polígrafo la prerrogativa de discernir lo que es verdadero y lo que no. El polígrafo funciona así como perfecta metáfora de la construcción de nuestra identidad en sociedad: por dentro somos magmas gaseosos, pero es la mirada del otro lo que solidifica y esculpe (conforme a su propio interés) la forma de nuestros sentimientos. Y es "el otro"el que produce ese fatigoso campo semántico al que referimos nuestra identidad, lo que "nos identifica": personalidad, personificación, personalización, persona, personaje. El polígrafo exige claridad de pensamiento: decide si sientes esto, o lo otro. Y eso nunca funcionará con gente que, como yo, es capaz de creer verdaderos dos sentimientos antitéticos.
El pensamiento difuso,el sentimiento ambiguo, la apreciación vaga... otro antídoto contra el panóptico-polígrafo del pensamiento único global.


3. Cierro el círculo, de nuevo moralizando: adoro la existencia de "El juego de tu vida ". Es un programa, a todos los sentidos, incómodo. Socialmente culpabilizador. Lo cual me retrotrae a una de las más audaces reflexiones de Fernández Porta: el pulp es el inconsciente del pop, el depósito de los resíduos donde se acumula toda la porquería que preferiríamos no gozar. Tele 5 es el pulp del siglo XXI, las vergüenzas culturales que sólo el proletariado (siempre temerario en lo moral) se permite gozar desprejuiciadamente. Así que no sé si me gusta o no me gusta. De vez en cuando lo veo, me hace gracia, ese toque ridículo y vulgar le da el tipo de honestidad cínica que tanto me gusta. Pero no sé muy bien lo que siento al respecto: eso tendría que preguntárselo al polígrafo.

9 comentarios:

  1. ¡Vaya! Veo que estás en racha clarividente. Otro texto sumamente elocuente. Y no creo que sea fácil atreverse a sintetianalizar el programita ese. Ciertamente da mucho que pensar. Yo, como soy perezoso, lo intuyo con el estómago y reconozco mis limitaciones puntuales en el tiempo.

    Por cierto, me viene a la cabeza un texto a propósito de este asunto, no sé por qué:

    http://www.4shared.com/get/pqCoVSHl/Paolo_Virno_-_El_intelecto_jus.html

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  2. yo creo que deberíais quedar o algo

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  3. Oye, ¿sabes algo de Cntra? Le comenté en un privado lo del facebook pero hace mil años que no actualiza, espero que no se haya jubilao del interné, echo de menos sus cosas :-(

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  4. http://www.elpais.com/economia/bolsa/

    Qué fuerte!!!! la bolsa está ahora por los 9600, hace un par de semanas estaba casi en 11000. Antes de la crisis llegó a los 14000, ha perdido casi la tercera parte. Qué animalada

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  5. No te leo, hasta el culo de curro y no te llamé: los caminos del autónomo son inescrutables.
    Un consejo= USA, de dar el salto, a lo super-rana...déjate de milongas...Los colonos nos dan por el culo y no avanzamos: América es el futurooooo. Siempre lo fue.
    Bicos. ëchale webos que tu eres jooooooven. Que no se diga.
    P.S: Bicos de los dos.

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  6. Pepo el enano, un pequeño hoooombre con un gran seeeecreto25 de noviembre de 2010, 15:38

    Tantantanchánnnn

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  7. usease: secreeeeeeto, no, seeeeeeecreto

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  8. Magnífico el texto de Paolo Virno, un tema muy interesante sobre el que me gustaría seguir leyendo... que además me llevó a otros textos interesantísimos sobre las semejanzas y diferencias entre Deleuze y Marx.
    Pero la entrevista a Fabbri me ha parecido IMPRESIONANTE. Me encanta la semiótica y la verdad es que sólo conozco a los "clásicos", eltal Fabbri tiene un nivelón dediscurso espectacular, he de informarme sobre el trabajo de este tío. El año que viví en Italia me dejó claro que en ese país las cuestiones humanistas son tratadas con mucha más profundidad que aquí, y en semiótica nos sacan los colores. Interesantísimo el tema del camuflaje, brutal.

    Por cierto que estoy empezando a flipar con lo gigantesca que es la escena deleuziana en internet... cada día salen nuevos trabajos interesantísimos, hay un montón de artistas produciendo material a partir de su modelo cognitivo, casi todo el "pensamiento de casa okupa" está centrado en las ideas del guattari... Creo que estamos viviendo la explosión de un nuevo marxismo, su influencia empieza a ser equiparable, y esto no ha hecho más que comenzar.

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  9. Ojalá tengas razón, pero lo que algunos vemos claro otros muchos ven oscuro. Por ejemplo Merkel ha dicho que el multiculturalismo ha fracasado totalmente. Y en el reportaje de Magazine del pasado domingo se explica que muchas chicas islámicas de segunda generación no se "camuflen", sino al contrario, se ponen voluntariamente el velo para reivindicar "su identidad" frente a la globalización. (el artículo no es muy bueno, pero aquí está
    http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/cnt_id/5333

    Lo que sí me ha sorprendido es un "futbolista galo y ex del Manchester United" llamado Eric Cantona. El tipo este está haciendo un llamamiento para que la gente retire su dinero de los bancos el 7 de diciembre en Francia para colapsar el sistema financiero de los que han provocado "la crisis".
    http://www.elciudadano.cl/2010/11/23/llaman-a-retirar-el-dinero-de-los-bancos-en-voz-de-eric-cantona/

    Y bueno, también está Pamela Anderson (abanderada de PETA -la mayor asociación proanimales mundial-) arrasando en la versión india de GH.
    http://es.finance.yahoo.com/noticias/Pamela-Anderson-entra-Gran-efenews-45671620.html?x=0

    Lo que no sé es si estos masmediáticos personajes "revolucionarios" pueden provocar una revolucion deleuziana o una catástrofe virilio-baudrillana.

    Ojoplático ando.

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